El polen fresco

El polen fresco es un producto de delicada conservación y ha de mantenerse fresco o semi-congelado, cuando consumes polen fresco lo estás haciendo de la manera más natural posible. Recién recogido de la colmena se semi-congela para preservarlo y tras un cuidadoso tamizado para quitar impurezas o elementos externos ya está listo para consumirlo. Por esto es que existen ciertos aspectos del polen fresco que debes tener en cuenta ¿conoces las particularidades del polen fresco?

Polen fresco y polen convencional

Existen unas diferencias que tienes que tener presente a la hora de comprar polen fresco o polen convencional, diferencias que tu paladar también notará. El polen fresco tiene un mejor gusto en boca (conocido como buqué) respecto al convencional y conserva mejor todas las propiedades del producto. Además, el polen fresco tiene una textura más blanda y agradable al tomar.

Estas diferencias respecto al polen convencional se deben a que éste se ha procedido a secarlo (mediante aire caliente) para su mejor conservación, lo que evita tener que mantenerlo a temperaturas bajo cero y mejora su manipulación, pero ello se traduce en que sacrifica ese plus de sabor y propiedades que ofrece el polen fresco.

¿A qué temperatura debo guardar el polen fresco?

El polen fresco tiene que mantenerse refrigerado a una temperatura de – 18º grados (por lo que recomendamos mantenerlo en congelador) y hay que evitar romper la cadena del frío.

¿Beneficios del polen?

El polen es un gran complemento alimenticio usado como revitalizante, regenerador de micro-tejidos musculares, potenciador del sistema inmunológico, regulador del tránsito intestinal… Por todo ello, el polen es un complemento perfecto por su efecto positivo en nuestro organismo. ¡Toma nota! Y atrévete con el polen sea fresco o convencional.

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